La región de
Monteverde y La Finca Modelo, que la compró la familia Brenes en
1951, tienen una historia de retos y cambios entrelazados que
se han combinado a proveernos actividades económicas, así que
una mejor calidad de vida, usando el medio ambiente de una
manera sostenible.
Llegó la familia
Brenes a Monteverde en el año 1951, pero no era nada fácil.
Empezaron en Zarcero donde contrataron un carro para llevarlos a
Guacimal. No obstante, la calle estaba en tan mala condición
que los dejaron botados en el camino. Entonces esperaron el bus
para ir a Guacimal, pero cuando llegó, el chofer no querría
traerlos porque llevaban muchas maletas. Al final los permitió
montar después de escuchar los pasajeros gritando que los dejara
montar. Cuando llegaron a Guacimal los esperaba una carreta con
bueyes para viajar hasta Monteverde. Después de ocho horas en
camino, por fin llegaron a Monteverde – cansados con hambre y sed.
En ese tiempo había
muy poco trabajo en toda la zona de Monteverde. ¡Sólo unas 12
personas tenían trabajo y su paga sólo era de 1.5 colones por
día! Las familias eran tan pobres que a duras penas podían
comprar arroz, manteca, sal, harina, candelas, y fósforos. Las
viviendas en esa época eran de suelo (no tenían piso). Además,
las personas sólo tenían tres mudadas (trajes) - 2 todas rotas
para los días de la semana y otra para los domingos y días
festivos. La finca que había
comprado la familia Brenes, por 3.000 colones (unos $375
dólares), era un charral con una casa muy vieja. Como Don
Vicente, el abuelo, era discapacitado, también compraron un caballo
por necesidad, además de una vaca, que les costó 450 colones (unos
$56 dólares).
La finca sólo tenía pasto para el
caballo y la vaca, y no producía ningún tipo de comida. Además,
se debía llevar agua en recipientes desde una quebrada porque no
había agua potable.
Aunque el pueblo de
Turín era más importante que Monteverde antes, una actividad
popular que hacía la gente en ese tiempo tenía lugar en la casa
de Don Rafael Arguedas en Monteverde. Cada domingo el pueblo se
reunía allí para escuchar la radio por un par de horas. Luego
regresaban a sus casas, pero eso a veces no era nada fácil
tampoco.En esos años los caminos eran tan malos que los caminos
que existen actualmente parecen como carreteras en comparación.
¡A veces eran aún
impensables para un caballo! Cuando una persona se enfermaba se
debía llevarla al doctor en Abangares en una camilla de varillas
y sacos. Esto se duraba de 8 a 9 horas y eran necesarias unas
15 a 20 personas para poder jalar el enfermo cargándolo en
hombros. Con el tiempo, la
situación económica de la familia fue mejorando. Poco a poco la
finca fue sembrada más y más pasto y maíz, para tener la opción
de conseguir más animales y poder vender para poder sobrevivir.
Toda la producción de la finca era llevado a Las Juntas de
Abangares.
Mientras tanto, los
vecinos del área empezaban a llevar leche para hacer queso a los
Cuáqueros (quienes llegaron a Monteverde en 1949), quienes
producían queso para su propio consumo. Los vecinos hicieron un
esfuerzo tremendo para hacer llegar la leche hasta la fábrica.
El transporte para la leche era a caballo por triíllos y
barriales. Sin embargo, así fue que empezó la ya famosa fábrica
de queso en Monteverde. La familia Brenes era parte de esto,
como Herman Brenes fue el primer empleado Tico de la fábrica. En el año 1980
sembramos de 8 a 10 mil árboles de especies como: ciprés, tubú,
corpachí, cirrí, níspero Japón, cedro, y guachipelín. Los
árboles sirven como corredores biológicos para aves y animales.
Los árboles han dado otro beneficio también, dejando que la
finca aumente la producción. ¡A través de 8 años la finca
aumentó el 50% de producción!
La finca en si ha pasado por 3 generaciones. Primero pasó por
Vicente Brenes, quien fundó la escuela de La Cruz. Luego pasó
por Herman Brenes, quien luchó por los caminos y la electricidad
de La Cruz. Ahora los hijos tenemos una visión hacia el futuro
con este proyecto turístico, gracias a nuestro abuelo y a
nuestro padre Herman que lucharon duramente para heredarnos este
tesoro.
Poema
de Don Herman Brenes
Más te quiero pueblo
querido, pueblo de eterno prestigio.
Para ti es mi cariño
sincero. Tú me das pan, trabajo, y aventuras.
Tus mujeres son lindas y
buenas, tus varones son hombres de acción,
y en tus campos los
agricultores siembran toda su gran ilusión.
Tus bellas y hermosas
montañas son orgullo de nuestra población
donde llegan muchas
turistas a pasar su rato de diversión.
Tus hermosas y grandes
praderas dan el resplandor de cada día
y el resonar de los
pájaros, y es por eso que cada día te quiero